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A Coruña, Capital De La Contaminación Por Una Movilidad Insostenible

A Coruña, capital de la contaminación por una movilidad insostenible

TomTom (la compañía de navegadores) realiza el estudio anual, el TomTom Traffic Index que sitúa a la ciudad de A Coruña entre las 10 con mayor tasa de “retención” de tráfico en España, un 19%  (porcentaje de tiempo a bordo de un vehículo que está en un atasco). Para comprender el preocupante dato sobre la ciudad herculina basta con compararlo con el de las grandes urbes españolas como la capital, Madrid o Barcelona, que arrojan un 23% y un 29% respectivamente.

El estudio realizado por la marca líder del sector, lo hace en base a datos reales que obtiene de los diferentes tipos de dispositivos GPS como los asistentes y aplicaciones de navegación, teléfonos inteligentes, sistemas integrados en automóviles, flotas profesionales…

Los datos de A Coruña en base a las cifras del pasado año:

– Aunque la cifra no ha variado con respecto al año 2018, los conductores en la ciudad herculina invirtieron un 19% de tiempo extra en atascos en cada viaje durante el 2019.

Los jueves, y en concreto a las 17 horas, fue el momento de la semana con los peores atascos.

– Tiempo medio perdido en atascos por hora al año: 66 horas (lo que equivale a 2 días y 18 horas)

Porcentaje de mejoría respecto de 2018: 0%

 

 

El tráfico y la contaminación en A Coruña

Precisamente el tráfico es además responsable de que A Coruña, a pesar de su condición costera y supuestamente venteada, esté entre las ciudades con mayores niveles de contaminación atmosférica. Esto es consecuencia del efecto sifón,  que hace que se estabilicen sobre ella elementos de alta toxicidad, principalmente las partículas en suspensión (ese efecto boina que creemos exclusivo de otras ciudades como Madrid).

El índice PM2,5 mide las partículas en suspensión y estas proceden del tráfico, especialmente de las  emisiones de los vehículos diésel en la ciudad o de calefacciones y factorías como la refinería. Sus efectos sobre la salud son muy graves, por su gran capacidad de penetración en las vías respiratorias.

El World Air Map refleja que, en 2019 en la ciudad herculina, se registraron 270 días al año con mala calidad del aire. Tan sólo se contabilizaron 18 días con buena calidad del aire, pero sin embargo, 62 días con una “muy mala” calidad del aire y 11 días fueron de pésima calidad del aire.

 

 

“Los malos aires” que respiramos en Galicia

 Como  vimos A Coruña no se escapa de los malos resultados de la calidad del aire, pero ésta no es la única ciudad gallega en las que la contaminación del aire está presente. Según recoge el Informe Estatal de Calidad del Aire en 2018, los 2,7 millones de gallegos estuvimos expuestos a unos niveles de contaminación del aire que superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, OMS. Aunque la exposición a agentes tóxicos ha descendido ligeramente en España por el aumento de las lluvias, lo cierto es que el 97% de la población española se ha visto afectada por esta situación en el 2018.

En este estudio se confirma que un tercio del territorio gallego también se vio afectado por la contaminación del aire que perjudica además a la vegetación.  Aunque en el informe se especifica que la mayoría de la población gallega respiramos aire que cumple con las exigencias ambientales marcadas por la normativa actual, la verdad es que estos marcadores distan mucho de valores recomendados por la OMS.

Si tomamos por lo tanto como referencia el Informe de Calidad del aire teniendo en cuenta los valores de la OMS, el pasado año en las siete principales ciudades de Galicia (A Coruña, Ferrol, Lugo, Ourense, Vigo e Pontevedra) se superaron esos valores medios anuales o diarios dictados por la Organización Mundial de la Salud. En el 2018 se superó la concentración media de dióxido de azufre recomendada por la OMS en zonas como en el área portuaria Arteixo- A Coruña o en el de Alcoa en San Ciprán. También se superaron, en momentos puntuales los valores recomendados de ozono troposférico en zonas metropolitanas como A Coruña, Ferrol, Vigo o Santiago.

 Contaminación y mala calidad del aire que va en aumento mientras que sigamos teniendo como asignatura pendiente el fomento de la movilidad sostenible. Mientras que no se disminuya el tráfico motorizado y no se promueva la eficiencia energética la calidad del aire seguirá mermando y como se puede comprobar ya en la actualidad, ya está pasando factura en forma de enfermedades de tipo respiratorio como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) , así como otras como las dolencias cardíacas y vasculares y los cánceres.

 

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