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Las Banderas Azules, ¿un Timo Que Busca Sólo El Reclamo Turístico?

Las Banderas Azules, ¿un timo que busca sólo el reclamo turístico?

Año tras año con la llegada del verano vemos como las Banderas Azules ondean en las playas de toda España haciéndonos creer, tanto por parte de la asociación privada ADEAC (Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor) que es la que las concede como de los propios gobiernos tanto locales, regionales como el Estatal, que se trata de playas con sello de excelencia tanto por gestión ambiental como en conservación de estos sistemas costeros. Sin embargo, la realidad es bien distinta: se trata de galardones “fraudulentos” que lo único que buscan es el reclamo turístico de las playas elegidas. Tanto es así que ni siquiera la Unión Europea lo apoya, hecho que en los primeros años si hacía, y hoy por hoy no cuentan ya con ningún aval técnico, ni científico ni administrativo de la UE.

En España, la Comunidad Valenciana lidera el “ranking” de Banderas Azules con 134, seguidas de Galicia (107) y Andalucía con (100), aunque en la comunidad gallega se queda en este 2020 con 100 al renunciar Cangas a sus siete. Un ranking en el que no se tiene en cuenta real la calidad de las aguas así como tampoco la gestión ni la conservación medioambiental.

Las Banderas Azules

Bandera Azul se crea en 1985 por parte de la Fundación para la Educación Ambiental, FEE, para certificar puertos deportivos en Francia y se amplió en 1987 a playas y puertos de toda Europa, con la subvención de la Comisión Europea. La intención de la Unión Europea apoyando este sello era para estimular el cumplimiento de la Directiva de Calidad de Aguas de Baño comunitaria, viendo como ésta se seguía incumpliendo año tras año desde su aprobación diez años atrás.

La propia FEE es la que identifica en cada uno de los países adheridos, la organización encargada de conceder la Bandera Azul cumpliendo, supuestamente, una serie de requisitos enmarcados en cuatro grandes bloques: información y educación ambiental, calidad del agua, gestión ambiental, y por último, seguridad y servicios.

La ADEAC (Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor) es la asociación que gestiona las banderas en España, pero nadie fuera de nuestro país da un valor especial a estas banderas pues se trata de un sello que un turista no asocia a excelencia, es más ni la Unión Europea lo apoya ya. Las banderas azules hace tiempo que no tienen ningún aval técnico, ni científico, ni administrativo de la UE y son promovidas por un conjunto de asociaciones privadas ligadas a las empresas turísticas. Esta relación, entre las asociaciones que las conceden y las empresas del sector turístico, hace que el valor de este sello fuese y sea siempre cuestionado. Tanto es así que la acumulación de fraudes y denuncias en su obtención hizo que la Comisión Europea les retirase el apoyo económico y se desmarcase de la campaña.

Mucho de reclamo turístico y poco de gestión y conservación ambiental

Hace ya muchos años que las Banderas Azules carecen de credibilidad y se basan en meros aspectos turísticos para su concesión, es más, no se realizan ningunas inspecciones y no evalúan con rigor el estado medioambiental de las playas.

Los “galardones” Bandera Azul tan sólo son indicadores de la existencia de servicios ofrecidos a los bañistas que vistan estas zonas costeras, pero sin embargo no reconocen ni tienen ningún criterio que examinen una verdadera gestión ambiental ni una conservación de estos ecosistemas.

A pesar de todo ello, son muchos los gobiernos autonómicos, como en el caso de la Xunta de Galicia, que relaciona Bandera Azul como “sinónimo de turismo de seguridad y de calidad”. La Conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez añadía hace unas semanas que este distintivo “permite disfrutar de un arenal o acceder a un puerto con una excelente calidad de las aguas, con seguridad y servicios, accesible para todos y rigiendo una certera gestión ambiental y criterios de sostenibilidad”. Así se refería a unos premios que ni la Unión Europea reconoce ni apoya, precisamente por carecer de todo lo enumerado por la Conselleira e Medio Ambiente, ni calidad de aguas ni mucho menos excelencia en gestión y conservación medioambiental.

La evaluación anual de la calidad de las aguas de baño de Europa

Como cada año, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y la Comisión Europea publican la evaluación anual de la calidad de las aguas de baño en Europa, y precisamente los resultados de este informe constituyen un buen indicador para que los bañistas puedan saber cuáles son las aguas de mejor calidad. Es importante recordar que a mayor limpieza de las aguas de baño no solo supone un beneficio para nuestra salud y nuestro bienestar, sino también para la salud del medioambiente.

La evaluación de la calidad de las aguas de baño en virtud de la Directiva relativa a las aguas de baño se sirve de los valores de dos parámetros microbiológicos: enterococos intestinales y Escherichia coli. Además la legislación determina que las aguas de baño se pueden clasificar como “excelente, buena, suficiente o insuficientes en función de sus niveles de bacterias fecales detectadas. En el caso de que sea “insuficientes”, los Estados miembros deberán prohibir el baño o aconsejar no bañarse, así como facilitar información a la ciudadanía y tomar las medidas para corregir y revertir esa situación.

Es preciso recordar que la contaminación del agua por bacterias fecales (aguas residuales, aguas de drenaje de explotaciones y tierras agrícolas…) constituye un riesgo para la salud humana, especialmente en zonas de baño, puesto que nadar en playas o lagos contaminados puede originar enfermedades.

Según la última evaluación, algo menos del 85 % de las zonas de baño europeas, controladas en 2019, reúnen los criterios más elevados y estrictos que exige la UE para ser consideradas “excelentes”. Casi la totalidad de las 22 295 zonas de baño de toda Europa sometidas a control el pasado año (de las cuales 21 981 pertenecen a los 28 Estados miembros de la UE previos, incluyendo a Reino Unido) cumplía con los requisitos mínimos de calidad.

En contraposición, el porcentaje de zonas calificadas globalmente como de calidad «insuficiente» ha sido del 1,3 % de la totalidad de las zonas evaluadas en Europa el año pasado. Esta cifra no ha fluctuado demasiado desde 2013, año en el que el porcentaje era del 2 %.

Además, junto con el informe de este año, la AEMA ha publicado también un mapa interactivo actualizado que muestra los resultados de cada zona de baño. Los informes actualizados de cada país también están disponibles, así como información adicional relativa a la aplicación de la Directiva en cada uno de ellos.

Playas en Galicia de Bandera Azul no aptas para el baño

A mediados de este mes se dieron conocer los datos de análisis de calidad del agua en las zonas de baño de varias playas de la provincia de A Coruña, y que cuentan con Bandera Azul. En dichos informes se han registrados valores elevados de “E.coli” que hacen que no se recomienda el baño en las playas de la ciudad herculina de Orzán, Matadero y As Lapas, siendo esta última en la que se encontró los mayores niveles de la bacteria, con 2.000 nmp/100 ml. También en los arenales de Bastiagueiro, Mera, Naval, el puerto de Santa Cruz y Santa Cristina, del municipio de Oleiros, se han detectado niveles de E.coli muy altos y considerando estas aguas no recomendables para el baño.

Con todo, y a pesar de que en todas estas playas se registraron valores de esta bacteria entre los 1.100 y los 2.000 nmp / 100 ml, los arenales continuaron abiertos y permitiendo el baño sin restricciones, sólo pasados varios días desde la publicación de los resultados desautorizaron el baño en dichas zonas, escudándose en que se trataba de una circunstancia “puntual” y “propiciada por las intensas lluvias” caídas en las semana del 10 de agosto y que después de un período seco del mes de julio, provocó que las redes pluviales arrastrasen una mayor cantidad de esta bacteria. Un “pobre” argumento que deja entrever las deficiencias de la red pluvial y las pocas medidas que se toman por parte de los gobiernos para evitar la contaminación de las aguas, además de dejar en evidencia el escaso o nulo control de la calidad de aguas que llevan a cabo los responsables de conceder los “galardones” de Bandera Azul, y por lo tanto también de la gestión y conservación medioambiental.

Además de los doce arenales de la provincia de A Coruña en los que se han detectado niveles elevados de contaminación, hay que sumarle además tres en la de Pontevedra (Manín en Sanxenxo, Preguntoiro en Vilagarcía de Arousa y As Pantiñas en Vilanova de Arousa) y seis en la provincia de Lugo (O Cantiño y Ril en Burela, Rueta en Cervo, Arealonga y Pampillosa en Foz y Arealonga- O Vicedo) en análisis efectuados entre el 2 y el 12 de agosto.

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