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Novena Jornada COP25: La Hoja De Ruta De La UE, El Pacto Verde Europeo

Novena jornada COP25: la hoja de ruta de la UE, el Pacto Verde Europeo

Son muchos los países y gobernantes que han solicitado a la Unión Europea ser la gran impulsora y sobre todo la  “que tire del carro” en la lucha climática.

En este sentido y buscando ser el impulsor de medidas para enfrentar la crisis climática, este miércoles la UE, ha presentado el Pacto Verde Europeo. Sin embargo, lejos de resolver dudas, ha planteado más interrogantes que puedan solucionar la realidad actual. A este respecto, las organizaciones ecologistas valoran los objetivos climáticos europeos plasmados en su Acuerdo Verde o Green New Deal, que elevan del 40 al 50-55 % la reducción de emisiones para el año 2030, pero lamentan que no se haya alcanzado el 65 % ni se haya adelantado la neutralidad a 2040.

Y una jornada más la intervención de Greta Thunberg fue una de las más esperadas. La activista ha pronunciado un discurso en la sala donde se reúnen los representantes de los 196 países participantes en la COP25. Ha criticado a los líderes mundiales y declaraba que “casi no se está haciendo nada” y recalcaba que “cada gran cambio en la Historia ha venido del pueblo”, y parece que todo apunta que en el caso de la lucha climática también viene de la sociedad.

 

 

Pacto Verde Europeo

La Comisión Europea presentó en la Cumbre del Clima de Madrid el denominado Pacto Verde Europeo (European Green Deal), que según en palabras de presidenta de la Comisión europea, Ursula con der Leyen, se trata de una “hoja de ruta”. Su principal objetivo es el de lograr la transición ecológica de la economía europea y conseguir la neutralidad climática en 2050. Ese esfuerzo medioambiental al término de la próxima década será un impulso intermedio para alcanzar la neutralidad climática en 2050, que supone que la UE no emita más CO2 del que sea capaz de absorber en su territorio, una meta que ya intentó amarrar en junio su antecesor, Jean-Claude Juncker, pero que se encontró con el bloqueo de Estonia, Polonia, Hungría y República Checa.

Aunque Bruselas espera que el nuevo modelo económico sostenible genere también nuevos empleos y negocios y prosperidad, el esfuerzo financiero que requiere esa conversión es importante y solo para alcanzar el actual objetivo de reducción del 40 % de las emisiones de CO2 en 2030 se necesitan 260.000 millones de euros adicionales al año. Por ello y para no mermar la competitividad de la economía europea, la CE habilitará un Plan Europeo de Inversiones Sostenibles y un Mecanismo de Transición Justa, concebido este último para ayudar a las regiones carboneras, si bien hasta enero no se conocerá la dotación de esas dos herramientas que deberán negociarse con los Estados miembros y la Eurocámara.

El Pacto Verde Europeo espera actualizar el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) que la UE aplica a la industria para que abarque también el sector marítimo y encarecer la contaminación de la aviación con ese mecanismo, mientras se ultima uno global a través de la Organización de Aviación Civil Internacional. También el Pacto verde pretende acelerar el despliegue de un millón de puntos de carga para vehículos eléctricos, dará continuidad al plan para desarrollar la industria europea de baterías, favorecerá el empleo de combustibles alternativos como el hidrógeno y propondrá una revisión en 2021 de los objetivos de reducción de CO2 para coches y furgonetas con motores de combustión que empiece a aplicarse en 2025.

En lo que atañe al sector pesquero y agrícola, en la primavera del 2020 la Comisión Europea detallará su plan para su desarrollar más sostenible que reduzca el uso de pesticidas químicos, fertilizantes y antibióticos, favorezca una dieta más saludable y contribuya a proteger la diversidad, junto con otras iniciativas sobre gestión de agua y desechos que, entre otras muchas revisiones legislativas, complementen el plan de choque europeo contra una crisis planetaria.

 

Un sí, pero no al Pacto Verde para las organizaciones ecologistas

Las críticas a las iniciativas mostradas en el Pacto Verde europeo ya han salido al paso, puesto que las medidas presentadas apenas son un esbozo y queda por concretar muchos detalles, dar respuesta aún a muchos interrogantes, y que muchos han calificado de un mero calendario. La propia Ursula von der Leyen, nueva presidenta de la Comisión Europea ha declarado esta mañana en comparecencia de prensa que el documento presentado es una “hoja de ruta”. Organizaciones ecologistas valoraron positivamente los objetivos climáticos plasmados en el Green New Deal, que elevan del 40 al 50-55% la reducción de emisiones para el 2030. Sin embargo desde WWF, lamentan que no se haya elevado al 65% la reducción de emisiones ni que se haya adelantado la neutralidad a 2040, fijada en 2050. Añaden que es posible alcanzar ese objetivo siempre y cuando haya consenso entre los estados miembro y es necesario eliminar todo tipo de subvención.

En la misma línea se pronunciaban desde SEO/BirdLife que Europa a pesar de ser la región industrializada “que va más lejos”, esta ambición es insuficiente para no superar los 1,5 grados centígrados de aumento de la temperatura del planeta. Con todo, lamentaban que una vez más la naturaleza es la “gran perdedora” y dejan a la espera la nueva estrategia de biodiversidad.

Para Greenpeace, el número de propuestas incluidas en el Green New Deal “es significativo y las promesas son más relevantes que las anteriores, pero las políticas en sí siguen siendo demasiado débiles y necesitan ser estructuradas”. Al igual que WWF creen que es insuficiente la reducción de las emisiones para 2030 en un 50-55% y advierten que cuanto más se espere para realizar los cambios en el sistema económico, más serán los daños y por lo tanto más difícil será implantar soluciones.

 

Casi no se está haciendo nada

Así de contundente ha resumido Greta Thunberg la labor de los líderes mundiales que desde el pasado lunes se está dando cita en la COP25. La activista ha pronunciado un discurso en la mañana del miércoles en la sala donde se reúnen los representantes de los 196 países, el que fue su última intervención en la Cumbre del Clima.

Así Thunberg pidió más presión y ambición para que los gobiernos se tomen más en serio la emergencia climática y advertía que “cada gran cambio de la Historia ha venido del pueblo”, y en este caso también la sociedad es la que marca este hecho en la lucha climática. “En solo tres semanas entraremos en una nueva década, una década que definirá nuestro futuro. Ahora mismo estamos desesperados por alguna señal de esperanza, y les digo que hay esperanza, la he visto, pero no viene de los Gobiernos o las corporaciones, viene del pueblo”, añadía. “Nuestros líderes no se están comportando como si estuviéramos en una emergencia”, recalcaba además que “en una emergencia cambias tu comportamiento”.

Apoyada en varios estudios y datos extraídos de informes científicos recordaba que para tener un 67% de posibilidades de evitar que la temperatura media global suba un grado y medio, es imprescindible reducir las emisiones.

 

Protestas de activistas dentro y fuera del IFEMA

Las protestas de cientos de activistas en la zona de las salas plenarias de la COP25 hicieron retrasar las intervenciones del secretario general de la ONU y del Ministro de Ciencia, Universidades e Innovación, Pedro Duque.

La acción ha tenido lugar mientras dentro del plenario los países exponían sus posiciones respecto a los objetivos de la Cumbre del Clima en el pabellón 10. Los servicios de seguridad de la ONU y de la Cumbre han desalojado a los manifestantes, mediante un cordón de seguridad que ha logrado sacarlos del pabellón 10, aunque han continuado en otros pabellones de la zona azul.

Activistas de organizaciones de la sociedad civil, movimientos ciudadanos, sindicatos, grupos indígenas, de jóvenes, así como entidades de mujer y juventud participaron en la acción para demandar a los países ricos “un paso adelante en la ambición y en la acción para luchar contra el cambio climático”.

También en el exterior de IFEMA, un grupo de activistas procedentes de la Cumbre Social se unieron a la acción. Con ello, pretendían llamar la atención de los países ricos ante la “injusticia y la inacción ante miles de millones de personas en los países del sur, que están viendo como sus vidas están siendo devastadas por la emergencia climática”. Denuncian que después de más de una emana de negociaciones climáticas en Madrid se han producido “pequeños o ningún avance” de los asuntos clave.

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