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Los Colchones Fuera De Uso, Un Problema Medioambiental Que Genera Toneladas De Residuos

Los colchones fuera de uso, un problema medioambiental que genera toneladas de residuos

Los colchones son difíciles de transportar y de reciclar. Además, el hecho de desmontarlos para clasificarlos y separarlos de los materiales tiene un precio de unos 40 euros. Gabriel  Buldú, ex directivo de compañías líderes en el reciclaje y gestión medioambiental, forma parte del equipo de expertos en el desarrollo de RECIPUR, una iniciativa para la fabricación de núcleos de poliuretano reciclado que provienen de la recuperación de los colchones fuera de uso. Según Buldú, el colchón es un producto complejo de valorar y más de 1,5 millones de colchones al año van a la escombrera en España. En la Comunidad Valenciana, unos 350.000 colchones. En el caso de Galicia, estima entre unos 150.000 y 175.000 colchones. Así, advierte que es un problema medioambiental de primera magnitud y no puede ser que nadie dé una respuesta a esto, hecho que pretenden arreglar con la iniciativa.

 

El experto recalca la realidad de los colchones actualmente: “En estos momentos, el 99% están yendo a vertederos”. Aclara que cuando habla de colchones incluye también a voluminosos (colchones de sofás, sillas… donde hay mucho poliuretano). “Las plantas pueden estar diciendo que no, porque ellos trituran el material y lo separan, pero luego lo vuelven a tirar al vertedero”. Buldú explica cómo se dio cuenta del problema de los colchones fuera de uso ya que, durante 6 años, fue gerente de valorización de Ferrovial Servicios: “Lo que hacíamos en el departamento de valorización era ver qué flujos iban a los vertederos y ver qué posibilidad de valorización podría tener, al margen de la gestión. Lo primero que vi fueron colchones, llamaban muchísimo la atención”. De este modo, empezó a hacer estudios y “da la casualidad de que hay, paralelamente, un fabricante de colchones con una inquietud sobre el medioambiente muy acusada. Ellos llevaban también cuatro años trabajando con la recuperación del poliuretano. Así nace RECIPUR”.

 

Gabriel Buldú explica que actualmente se generan más de 30.000 toneladas de residuos de colchones solamente en España. Más del 90% de los colchones recogidos fuera de uso van finalmente a la escombrera. Se trata de una cantidad preocupante y, hasta ahora, sin ninguna solución: “A día de hoy no existe una solución estable y clara. Con RECIPUR vamos a ser los primeros en poner en marcha una iniciativa de estas características”. La primera planta de RECIPUR nacerá a mediados del próximo año, con una producción inicial de 2.000 toneladas al año pero con capacidad para procesar 6.000 toneladas al año de núcleos de PUR recuperados para el sector del descanso y para la fabricación de acolchados.

 

A partir de la crisis del coronavirus, aumentaron en Galicia el número de enseres que se dejan en la vía pública para su retirada por parte del servicio de Urbaser. Según datos publicados por La Voz de Galicia, en el año 2020 se dejaron en las calles 23.905 enseres, lo que supone un incremento con respecto al año anterior (23.157). Lo que llamó especialmente la atención a los responsables de Urbaser fue el número de colchones abandonados en los tres primeros meses del 2021, pues entre enero y marzo se recogieron 958 unidades (una media de más de diez diarios). El elevado número de los colchones dejados en las calles hace pensar que los compostelanos hicieron el cambio de colchones mediante empresas que trabajan por internet y no se llevan el usado. Cabe destacar que, en el año 2020, los colchones también fueron de los enseres más abandonados por los compostelanos.

 

En relación a lo anterior, Buldú concuerda con que la pandemia ha provocado el cambio de colchones: “La gente, al estar tanto en casa, se acuerda de todas aquellas cosas que tiene que cambiar”. Pero, aún así, “es verdad que, en teoría, todas las empresas gestoras de residuos deben de tener el tema del coronavirus totalmente bajo control y ese material tiene que ir a un vertido controlado”. Lo que cree el experto es que “hay bastante fraude” porque hay gestores muy pequeños que hacen la “picaresca”: cobrar por llevarse el colchón para llevarlo y reciclarlo o llevarlo al vertedero, pero luego coger el camión, dar la vuelta a la manzana y volver a tirarlo en algún sitio. “A día de hoy el colchón no es valorizable, por lo que no se puede abonar dinero”, indica. Por lo tanto, advierte sobre la necesidad de mantener un control sobre este problema.

 

En municipios de la Región de Murcia, como Archena, la presencia de colchones fuera de uso en las calles comenzó a aumentar, lo que hace sospechar de “prácticas mafiosas” como las que se vienen denunciando en otros lugares como Alicante y Madrid. Así, se desconfía de las empresas que cobran por llevar los colchones a la escombrera pero que después los dejan en cualquier lugar. En el caso de Archena, se recogieron de calles y contenedores en estos dos últimos años una media de 150 colchones al mes (un total de unos 2.000 colchones al año). Según estas cifras, uno de cada diez habitantes tiraría estos dos últimos años un colchón de forma irregular. Esto hizo pensar que los culpables no son los ciudadanos, sino las empresas debido a intereses económicos. En lugares como  Torrevieja, estas prácticas ya se vienen denunciando desde 2019. En ese año, se recogieron un total de 9.100 colchones abandonados en las calles únicamente en los meses de julio, agosto y septiembre. Debido a la ausencia de una escombrera, todos los colchones abandonados en el municipio eran trasladados al ecoparque, situado junto a la comisaría de la Policía Local y cerca del parque de Bomberos, en una de las vías de salida de la ciudad.

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