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Las Organizaciones Valoran La Cumbre Del Clima: Poca Acción Y Ambición Climática

Las organizaciones valoran la Cumbre del Clima: poca acción y ambición climática

Ya lo aventurábamos en la primera crónica de esta serie dedicada exclusivamente a la Cumbre Mundial por el Clima: lo dejamos para más adelante. Y así ha sido, los temas más importantes y de calado en la lucha climática tendrán que esperar a la COP26.

Pasados unos días de la finalización este domingo de la COP25 queremos recoger declaraciones de varias asociaciones ecologistas con su valoración de la Cumbre sobre el Clima.

El lema de este año “Es tiempo de actuar” de la COP25, parece que ha quedado en eso, en un mero eslogan pues son muchas las asociaciones y organizaciones que coinciden en calificar que la Cumbre fue un fracaso y no hubo una verdadera ambición ni se vio ninguna acción real por parte de los casi 200 países que participaron en esta cita mundial.

A pesar de que desde los gobiernos intentaron sacar lo más positivo de las negociaciones, podemos decir que el éxito vino de la mano de la calle y de la otra cumbre, la Cumbre Social por el Clima. Aunque la intención desde la presidencia de la COP25 era la de conseguir acuerdos firmes y avanzar en el Acuerdo de París (que en unos días entraría en vigor), sólo pudieron sentar las bases para que los países sean más ambiciosos ante la emergencia climática. Se esperaba que en esta cumbre el problema se empezase a abordar como la emergencia que es. Sin embargo, el fracaso en las negociaciones que no dejan consensos de calado, unos compromisos insuficientes para mantenernos por debajo del 1’5°C, la utilización de un lenguaje débil que no incluye referencias a los derechos humanos, fundamentales para que la justicia climática sea real, posponen muchas decisiones para la futura COP26. En una situación en la que la gente con menos medios y recursos ya están sufriendo las consecuencias, y que no pueden esperar a que los líderes mundiales estén a la altura, pues el tiempo apremia y así lo vienen advirtiendo los científicos antes y durante toda la Cumbre Mundial del Clima.

 

Las empresas contaminantes llevaron la batuta en la COP25

Esta es la valoración que hacen desde las filas de Greenpeace. Destacan cómo “la fuerte y silenciosa presión ejercida por los lobbies de los combustibles fósiles y de corporaciones, que solo defienden sus propios intereses, han socavado los avances de la COP25 de Madrid”. Añadían desde Greenpeace que el miedo a que los negocios se viesen afectados hizo que las empresas ejerciesen su influencia para evitar un acuerdo “multilateral que abordara de forma decidida la emergencia climática”.

Desde la organización consideran que durante la COP25 “se ha cerrado literalmente la puerta a la ciencia y a las exigencias de la sociedad civil” que pedían acordar soluciones urgentes y ambiciosas a la emergencia climática. En cambio, los políticos “se pelearon por el modelo de tráfico de emisiones del “Artículo 6”, que amenaza los derechos de los pueblos indígenas y pone un precio el medioambiente” explican desde Greenpeace. Durante las negociaciones los equipos políticos enviados por los países no han mostrado ninguna o poca intención de alcanzar compromisos para reducir las emisiones a la velocidad e intensidad que, según la información científica, se necesita para limitar el calentamiento global a 1,5 ºC.

El director de Greenpeace en España, Mario Rodríguez, ha declarado: “La clase política no puede seguir haciendo oídos sordos a la evidencia científica y al clamor social que exige una respuesta contundente y urgente a la emergencia climática. Esta COP deja sí o sí demasiado trabajo pendiente, que no hay que esperar un año para culminar. La acción política en España y en toda Europa debe asumir desde ahora la lucha contra el cambio climático como máxima prioridad, atendiendo a los intereses de la sociedad y no a los de los oligopolios industriales”. 

 

La comunidad científica no fue escuchada ni por técnicos ni por los políticos

Juventud por el Clima valoraba la COP25 como un fracaso a la hora “de frenar la emergencia climática” y exige que los líderes políticos busquen medidas más ambiciosos de cara a la próxima Cumbre del Clima.

Destacaba el movimiento juvenil que después de las movilizaciones multitudinarias lideradas por Fridays For Future y las declaraciones de emergencia climática en numerosos países, “se esperaba que en esta cumbre el problema empezase a abordar la emergencia que es”. Sin embargo, la COP25 finalizaba con un fracaso en las negociaciones, sin un consenso fuerte, unos compromisos insuficientes para mantener la temperatura por debajo de los 1,5 grados y los pocos avances que se hicieron conseguir la justicia climática y que ésta sea real, añadían.

Fuentes de Juventud por el Clima, explicaban que las “reivindicaciones de los científicos adoptadas por los colectivos ecologistas no han sido escuchadas por los técnicos y políticos reunidos en Madrid”. Destacaban además que aunque el lema de esta cumbre era “”Time for Action”,  “esta COP ha fallado a la gente y al planeta” y no mostraron acción ni reacción a la emergencia climática.

 

Acuerdo sin ambición

Prácticamente todas las organizaciones ecologistas han coincidido que en la COP25 ha faltado ambición por parte de los casi 200 países que se han dado cita durante dos semanas en Madrid.

Ecologistas en Acción, en relación a los compromisos que se han alcanzado la COP25 indicaban que “la Cumbre del Clima ha concluido en Madrid in extremis con un acuerdo que no asume el principal reto que tenía por delante: aumentar la ambición para dar respuesta a la emergencia climática en línea con las indicaciones científicas”. Y añadía: “este encuentro se concebía como una cumbre para la ambición. Es decir, un espacio para conseguir que se avanzara en la toma de compromisos reales en la lucha contra la emergencia climática. Se trataba de concretar el insuficiente Acuerdo de Paris. Y sin embargo, en lugar de esto se ha vuelto a publicar una declaración más simbólica que operativa para intentar paliar la decepción que las decisiones de esta cumbre ha provocado en toda la sociedad civil”.

En la misma línea han incidido asociaciones como Seo/BirdLife o WWF España. Para la organización ecologista SEO/BirdLife, “no parece que se haya avanzado en el Artículo 6 del Acuerdo de París (sobre los mercados de carbono), que buscaba terminar el “libro de reglas de este acuerdo”, y que también se quedó atrás en junio de 2019 en Bonn. El protocolo de Kioto introdujo un sistema que permitía comercializar con los certificados de reducción de gases, pero se convirtió en un mecanismo perverso, que en realidad benefició a los países que más han crecido en emisiones”. El estancamiento en este aspecto atrasará la ambición climática que podría haberse alcanzado en la próxima Cumbre en Glasgow.

Por su parte la organización ecologista WWF sostenía que los progresos en el Artículo 6 del Acuerdo de París han sido nulos. De hecho, afirmaba que “a pesar de la enorme urgencia, el resultado de la Cumbre no ha supuesto avances para el mercado de carbono, respeto a los derechos humanos, participación pública y financiación de pérdidas y daños para hacer frente a los impactos climáticos. Ahora, estos países tendrán que justificar sus posiciones, que se van alejando cada vez más de la ciencia y la opinión pública”. Se constata, de nuevo, el fracaso de las negociaciones sobre los mercados de carbono.

 

Fracaso total y sin ambición mundial en la lucha contra el cambio climático

Desde nuestra comunidad, ADEGA, la Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia, tildaba de “fracaso total” a la cumbre y resaltaba que hubo que esperar hasta el domingo 15 de diciembre para cerrar un acuerdo que “resta ambición en la lucha mundial contra el cambio climático”.

Destacaban que en la COP25 se debatían aspecto y retos cruciales para llevar a cabo el Acuerdo de París, en el que se diseñaba la hoja de ruta de los próximos cinco años a partir de 2020. “Se trataba de establecer objetivos y medidas con el fin de aumentar la ambición y el compromiso en la lucha contra el Cambio Climático” por parte de los países firmantes, y conseguir, añaden “la meta de cero emisiones netas en 2050”, pero esto fue algo que no ha sido posible consensuar. “Redujeron su ambición ante la incapacidad de llegar a un acuerdo entre las Partes durante la Cumbre”.

ADEGA, si valoraba positivamente el éxito de las movilizaciones y la Cumbre Social por el Clima. “Han mostrado una vez más su capacidad de autoorganización y de transformación a través de la realización de la Cumbre Social por el Clima” y añadía que con esta cumbre paralela, “quedó más que claro la necesidad de tejer redes ante la actual crisis climática, ecológica y social”.

 

 

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