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Bioeconomía Y El Sector Forestal: €si Caemos En La Producción Intensiva Y De Monocultivo, Vamos A Tener Un «desierto Verde» En Toda La Comunidad Con Una Especie O Con Dos Como Mucho”

Bioeconomía y el sector forestal: “si caemos en la producción intensiva y de monocultivo, vamos a tener un «desierto verde» en toda la comunidad con una especie o con dos como mucho”

Francisco Pedras es nuestro invitado en esta nueva entrega de @ElPluralizabeAmbiental. Presidente de la organización para la valorización de las frondosas autóctonas, la asociación A Monte, tiene tras de sí una larga trayectoria educativa-formativa y profesional en el sector forestal y maderero en la comunidad gallega.

La asociación A Monte, es una organización que fue constituida “por un grupo de personas con amplia experiencia en el sector forestal” con el fin de convertirse “en un laboratorio de ideas donde puedan circular conocimiento, donde se puedan crear condiciones donde puedan surgir iniciativas” para promover, apoyar e impulsar la investigación, la innovación y la formación y  divulgación de actuaciones encaminadas a la conservación del patrimonio natural, la biodiversidad, la multifuncionalidad y la valorización de recursos generado por las frondosas autóctonas de Galicia.

Un sector, el forestal, que hoy por hoy presenta dos grandes temas de actualidad: los incendios y como parte para satisfacer las nuevas demandas de la bioeconomía.

Destaca Francisco Pedras que la sociedad “afortunadamente tiene cada vez mayor conciencia ambiental, pero también es necesario poner encima de la mesa cuáles son los impactos que tienen esos criterios medioambientales”. Explica que “no es lo mismo una plantación forestal creada con criterios de rentabilidad, de criterios de productividad para que empresas del sector tengan beneficios económicos” que un modelo “basado en un monte diverso, de multiespecie. Un monte que no tiene sólo la productividad como elemento base, sino que también posee otros valores que aportan tanto o más a la sociedad que el valor económico”. Un ejemplo: un monte diverso es un arma contra la lucha de los incendios forestales.

 

La necesidad de un monte multifuncional

En la actualidad, el concepto de tener un monte diverso y multifuncional ha cobrado relevancia, “pero por muchas cuestiones, no sólo por su capacidad de biomasa pirófita que pueda tener o por las capacidades de crear ecosistemas que sean menos proclives en un inicio de un incendio” y a su propagación. Unos criterios que deben ser aplicados a un monte que no esté abandonado, es “el principal problema que puede tener.  Independientemente de las especies que haya en él o su forma de gestión, tiene que tener un control”. Añade Pedras que es imprescindible contar con “una especie de actuación por parte de los propietarios y de los usuarios de ese monte”, pues el abandono del monte complica la prevención y la lucha contra los incendios forestales: dificultad de acceso y de interpretación de situaciones de riesgo en esas circunstancias.

De por si un monte multifuncional tiene muchas ventajas con respecto a los monocultivos, pero es necesario que exista una explotación y de un interés por parte de la sociedad para que esos montes se puedan seguir manteniendo así, y por lo tanto poder aprovechar más aún sus virtudes.

 

Sector forestal: bioeconomía y bioconstrucción

El aumento de la conciencia ambiental por parte de la sociedad y la tendencia de consumo “ecofriendly”, hace que por un lado los agentes económicos se vean en la necesidad de presentar alternativas a los productos tradicionales y empiecen a encaminarse hacia nuevas fuentes de recursos sostenibles y de bajo impacto ambiental, y es en este punto donde el interés se enfoca en los productos BIO. Una alternativa de la que el sector forestal no se escapa.

En Galicia, la Xunta ya había adelantaba en su día, el anuncio de una inversión de 950 millones de euros para la construcción de la primera fábrica de viscosa en nuestra comunidad, que no la única en España (Cantabria) ni en el sur de Europa. “Es interesante poner al sector forestal como uno de los pilares para esa bioeconomía, y es fundamental reconocer las capacidades que tiene el forestal y los productos que puedan derivar del agro-forestal”, como material sostenible, renovable y con múltiples oportunidades de diversificación y de aprovechamiento que la madera y los productos derivados de la misma presentan para minimizar los impactos del cambio climático, y a su vez satisfacer las demandas de la sociedad “ávida de soluciones a procesos productivos derivados del petróleo” y a procesos productivos con una carga ambiental “muy potente”.

 

Desierto verde: mono-cultivo/especie/producto

Con todo, Francisco Pedras, avisa que todas esas propuestas que se basan en la utilización de materia prima procedente del medio rural – forestal, corre el riesgo de encontrarse en dinámicas de trabajo que dé lugar a “ una economía basada, una vez más, en criterios que tengan que ver con parámetros de uniformidad, de homogeneidad, de mejora genética enfocada a crecimiento rápido, introducción de especies alóctonas para su adaptación a zonas climáticas adversas (como está pasando con el eucalyptus nitens) o una silvicultura de plantación intensiva”. Este tipo de empresas e iniciativas, que tienen su cabida, no deberían tener como referencia un modelo monocultivo-especie-producto, “es una oportunidad para expandir esa demanda que tiene esta sociedad cada vez más concienciada de productos alternativos, pero sin caer otra vez en el proceso productivo intensivo que tenemos en los productos derivados del petróleo”. De seguir esa línea, “al final nos vamos a quedar con una situación posiblemente de reservas donde habrá unas zonas definidas por su valor ecológico” en las que estará muy limitada la actividad, “a tener después un desierto verde en toda la comunidad con una especie o con dos como mucho que van dar servicio a unos intereses basados en esa bioeconomía”

Lo cierto es que los nuevos proyectos, como en el caso de Galicia con la construcción de una fábrica de viscosa, provocarán lo que se conoce como “efecto llamada”, y aunque hay aún buena capacidad de producción, pues la comunidad gallega reúne unas condiciones climáticas en las que las especies forestales tiene un buen crecimiento, “la verdad es que esa apetencia industrial va ir derivada hacia las especies que generen mayor rendimiento económico y capacidad de crecimiento”, como pueden ser el caso del eucalipto y el pino.  Y por consiguiente esta demanda arrastrará, a muchos productores y a propietarios forestales, a apostar por esas especies que tienen una demanda importante.

 

El monocultivo del eucalipto

Esta especie, el eucalipto, se está plantando a nivel mundial (América Latina, Indonesia…) por su alta capacidad de crear biomasa en muy poco tiempo, un hecho que la industria con una gran demanda de materia prima “lo aprecia, lo paga y lo mantiene”.

Su contrapunto está, y como ocurre con cualquier explotación intensiva, en que es muy “poco resiliente a cambios de mercado y a tener que competir en mercados en los que posiblemente haya regulaciones menos laxas que aquí, con precios de mano de obra mucho más baratos y con capacidad de suministro mucho más potentes”, o bien con mercados que tienen una necesidad de poner en valor territorios que aquí resultan complicados de poner.

Para Francisco Pedras lo importante es analizar si a largo plazo realmente estas explotaciones forestales intensivas y de monocultivos resultan beneficiosas, y explica que “hay ejemplos en otros sectores asociados al medio rural en los que hemos visto que los monocultivos han dado muchos más problemas que ventajas”.  Añade que “esto no es una cuestión de especies buenas o malas. Es una cuestión de manejo de especies” y apostar todo a una única especie en un mercado tan globalizado es complejo.

A nivel individual esto puede ser atrayente, por ser una fuente de ingresos para la economía familiar, pero a nivel colectivo “es interesante disponer de variedad, de diversidad y de capacidades diferenciales, porque así podemos trabajar con distintos mercados”: pasta, tablero, madera de calidad para construcción o podemos trabajar con nuevos bioproductos. Esto es “cuantas más especies tengas y mejor ordenación de territorio, obtendrás mucha más capacidad para generar riqueza”, sobre todo en el entorno rural.

 

 

Puedes escuchar la entrevista completa en el siguiente enlace:

https://www.ivoox.com/entrevista-francisco-pedras-tecnico-agif-presidente-asociacion-audios-mp3_rf_63005482_1.html

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