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Balance Energético De Galicia

Balance energético de Galicia

Galicia, en la senda de la transición energética de mano de las renovables

La transición energética está marcada por la reducción de emisiones y el papel que desempeñarán las renovables, y Galicia lleva tiempo en esa senda, aunque los carburantes fósiles tienen aún relevancia en el consumo energético de la comunidad

02-01-2019

Galicia cuenta con una estrategia propia que fija el 2050 como horizonte para una descarbonización total. En esa misma fecha, el objetivo de la Administración autonómica es eliminar también los gases de efecto invernadero. Pero, por el momento Galicia tiene aún un buen trecho de este camino por recorrer.

En 2016 las emisiones de gases de efecto invernadero en la comunidad rozaron los 28.000 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono. Y la previsión es que este valor fuera mayor en 2017 debido a la gran dependencia del carbón en la generación eléctrica por la escasez de lluvias registrada ese año, que mermó el volumen de electricidad producida con recursos hídricos.

El origen de la energía en Galicia

En Galicia, al igual que a nivel mundial, la principal fuente de energía es el petróleo (52%), según los últimos informes emitidos por el Inega correspondientes a 2017. Pero además, la comunidad tiene una histórica relación con el carbón, lo que motiva que sea la segunda fuente de energía y represente el 20% de la energía. La actualización de la legislación ambiental en 2008 provoca que se reduzca el uso del carbón en Galicia y se incremente el porcentaje de gas natural (12%) al pasar dos centrales a ser de ciclo combinado. Las centrales térmicas gallegas están ahora también pendientes de afrontar otro reto que podría modificar también el origen de la energía consumida, al encarar un nuevo plan para alargar su vida útil que implica una reducción de emisiones, que por el momento solo ha sido respaldado por una de estas centrales.

Así, más del 80% de la energía consumida en Galicia procede del petróleo, el carbón y el gas, lo que pone de manifiesto la gran dependencia de los combustibles fósiles en la comunidad.

Mientras, la energía consumida procedente de fuentes renovables supuso un 15% con la biomasa como principal motor al representar el 51% de esa energía limpia. A pesar del importante número de centrales hidráulicas con las que cuenta Galicia, los veranos más secos también condicionan este recurso por lo que los últimos datos revelan que solo el 14% de la energía renovable fue producida en pantanos, motivando que el viento representase el 30%, quedando apenas un 3% obtenido de otra fuentes limpias.

Los transportes, el quid del consumo

Aunque el mayor consumo de combustible se centra en generar electricidad (49,4%), los transportes son a día de hoy los que concentran el segundo mayor consumo de combustibles (26%) en Galicia, que en este caso son especialmente combustibles fósiles ya que la comunidad cuenta con un parque móvil donde apenas el 0,1% de vehículos se abastecen con alternativas al gasóleo y la gasolina.

El transporte es también el culpable del 20% de los gases de efecto invernadero en la comunidad. Con la prohibición de la venta de automóviles sostenibles en 2040 y la prohibición de su circulación en 2050, Galicia debe afrontar también una renovación que implica dejar atrás los combustibles fósiles en sus transportes y optar por las renovables.

Las expectativas de la Administración gallega

Las directrices de la Administración gallega para 2018-2020 trazan una evolución de las energías renovables de manera que el 84% del consumo de electricidad y el 34% del consumo en calefacción y refrigeración proceda de fuentes renovables. A ellas se sumará la biomasa que estiman que represente el 35% del consumo de combustibles utilizados para uso térmico. Las previsiones de la Xunta calculan que se reducirán las emisiones de CO2 en 4 millones de toneladas a lo largo de ese período.

La Xunta aguarda que en 2020, el 45% del consumo energético final en Galicia sea de fuentes renovables, lo que implicaría superar los objetivos establecidos por la Unión Europea para ese año y también los que se barajan para 2030.

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