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¿Un año casi sin incendios?

Greenpeace advierte de que los buenos datos no pueden llevar a la inacción

2018 se despide como el mejor año del decenio y el segundo mejor en superficie afectada por el fuego en el último medio siglo

20-12-2018

Greenpeace alerta de que incendios como los de Grecia o California (EEUU) podrían producirse también en España si no se abordan los problemas estructurales de los bosques en un contexto de cambio climático.

 

      2018         Media del decenio        2017

Número de incendios                                         6.874              12.541                        13.509
GIF (Grandes Incendios Forestales)                     3                      23                               55
Superficie afectada                                     23.683,17               99.175                178.602,68

2018 se despide como el mejor año del decenio* en número de incendios (6.874), de grandes incendios forestales (3) y de superficie quemada (23.683 hectáreas calcinadas), además del segundo mejor en superficie afectada desde 1963. Greenpeace celebra estos datos, pero advierte de que no es el momento de bajar la guardia: el cambio climático continúa implacable.

“Es sin duda una excelente noticia. Pero desde Greenpeace consideramos que los buenos datos de 2018 no pueden llevar a la autocomplacencia y a la inacción. En un contexto de cambio climático es necesaria una profunda reflexión y cautela. Los problemas estructurales de nuestros bosques siguen sin abordarse y esto supone dejarlo todo al azar. Lo que ha ocurrido en Mati (Grecia) o California (EEUU) puede pasar también en España”, asegura Mónica Parrilla, responsable de la campaña de Incendios Forestales de Greenpeace.

Faltan planes de emergencia

Con todo esto, hay que lamentar grandes incendios forestales como el de Santa Colomba de Curueño (León), el de Nerva (Huelva) o el de Llutxent (Valencia). En Mondariz (Pontevedra), sin ser un gran incendio forestal, también se generaron situaciones de alarma con el consiguiente desalojo de la población afectada. Una situación que Greenpeace abordaba en su informe “Protege el bosque, protege tu casa”, que alertaba de que en España no se cumple la normativa sobre incendios forestales: el 80% de los municipios en zonas de alto riesgo de incendio forestal no dispone de planes de emergencia y apenas de planes preventivos y de autoprotección.

La organización insiste en que, además, la planificación urbanística no tiene en cuenta el riesgo de incendios forestales, lo que revierte en peligro para la población y en más superficie calcinada. “Los montes españoles, en los que a menudo se insertan viviendas, son un auténtico polvorín para los incendios forestales, por lo que es necesario abordar esta situación desde ya”, concluye Parrilla.

En este sentido, este año la Fiscalía de Medio Ambiente justificaba el alto riesgo de incendios por la necesidad de cumplir la planificación y, en consecuencia, envió un requerimiento a los ayuntamientos para recordar que los planes preventivos y de emergencia local contra incendios forestales son obligatorios, al igual que los de autoprotección (estos dependen de la ciudadanía).

Los incendios y el cambio climático

El cambio climático y los patrones demográficos están transformando el régimen de incendios, provocando episodios de altísima intensidad con desalojos masivos, pérdidas de bienes, personas fallecidas y miles de hectáreas calcinadas, como muestra lo ocurrido este año en Grecia, California o Portugal.

La organización ecologista recuerda un dato: en 2017 (el peor año del decenio en incendios forestales en España), el 63% de los incendios arrasaron menos de un hectárea; sin embargo, a pesar de representar menos del 0,5% en el número total, 55 grandes incendios forestales (GIF) fueron responsables de la destrucción de casi el 55% de las hectáreas quemadas.

Por otro lado, los incendios también contribuyen a las emisiones de cambio climático agravando el problema. Un ciclo que se alimenta. Tal y como señaló Greenpeace hace dos semanas en el informe que presentó en el marco de la Cumbre de Cambio Climático (COP) que se celebró esos días en Katowice (Polonia), no deben seguir ignorándose los impactos climáticos de los incendios si se desea conseguir el objetivo de limitar el calentamiento del planeta a 1,5 grados, como se acordó en París.

Según esta investigación, las emisiones brutas de CO2 en incendios forestales suponen más del doble de las que genera la producción de las industrias de combustibles fósiles combinadas de la Unión Europea en 2016, lo que equivale a casi el 25% de las emisiones anuales de CO2 de los combustibles fósiles.

El informe recoge casos de estudio de los países más deforestados como Brasil, Rusia e Indonesia, con extensiones inmensas de bosque tropical y boreal que son clave debido a los incendios y el cambio climático. Las emisiones de CO2 producidas en los incendios se subestiman seriamente a través de una combinación de monitoreo ineficaz e informes inexactos.

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